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Cartas · 23 min de lectura

Primera Navidad sin un ser querido: qué escribir y qué decir

Primera Navidad sin un ser querido: cómo firmar las tarjetas, qué decir en Nochebuena, la silla vacía, los niños y una carta para quien más siente la ausencia.

Por el equipo de Goodbye App · 20 de octubre de 2026

Dos velas gruesas encendidas sobre portavelas de madera oscura en una habitación en penumbra, con un árbol de Navidad iluminado y desenfocado al fondo
Foto de Leonardo Delsabio en Pexels

La primera Navidad sin un ser querido empieza mucho antes de Nochebuena. Las primeras señales llegan en noviembre: una tarjeta en el buzón con los nombres de los dos en el sobre. En el grupo de WhatsApp de la familia alguien pregunta, con mucho tacto, qué vamos a hacer este año. En el supermercado ya están los polvorones de los que ella siempre compraba de más. Y casi todo llega en forma de pequeñas decisiones que nadie quiere ser el primero en tomar.

Esta guía es para la familia que tiene que tomarlas. Habla de dónde pasar las fiestas, cómo firmar las tarjetas, qué decir en la mesa y cómo ayudar a los niños, y trae una carta para la persona que más echa de menos a quien falta. Más abajo hay palabras para los amigos que quieren escribir a alguien que pasa por esto, y las costumbres de luto de estas fechas, de Todos los Santos a Nochevieja, junto con las de otras tradiciones, como el Tết o el Eid. Las familias de los ejemplos son inventadas, y todos los textos están para que los cambies.

Por qué la primera Navidad sin un ser querido se vive tan distinta

El primer año después de una muerte es un calendario de primeras veces: el primer cumpleaños sin esa persona, la primera vez que cambia la hora y nadie ajusta el reloj del coche. Para el aniversario de la muerte hay otra guía, con palabras para el aniversario luctuoso. La Navidad es distinta de las demás primeras veces porque vive de la repetición. La misma comida, la misma gente, las mismas tareas hechas por las mismas manos cada año, para que nadie tenga que pensar en ellas. Este año alguien tiene que pensar en cada una. Quién trincha el cordero. Quién escribe las felicitaciones. Quién esconde los regalos, y quién llama a la tía Charo. Todas las preguntas señalan el mismo hueco.

Mucha gente lleva peor las semanas de antes que el propio día. Una coordinadora de acompañamiento en el duelo de Marie Curie, una organización británica de cuidados paliativos, escribe que las personas a las que ha acompañado suelen decirle justo eso después. Si noviembre ya pesa, eso no dice nada de cómo será Nochebuena.

Afrontar la primera Navidad sin un ser querido empieza por darse permiso para hacer menos. Menos felicitaciones o ninguna, una cena más pequeña, otra casa, un paseo en lugar de la película. Si la muerte fue hace solo unas semanas, haz lo imprescindible y deja que otra persona decida el resto. Algunas familias y algunas religiones tienen sus propias costumbres de luto, que encontrarás más abajo.

Tres decisiones que conviene tomar antes de Nochebuena

Lo ideal es tomarlas en noviembre, mientras todavía hay tiempo para hablarlo todo con calma.

Dónde. La misma casa mantiene juntos lo conocido y el hueco: su silla, su taza, su manera de hacer el asado. La casa de otra persona reparte el trabajo y cambia el escenario. Irse fuera, a una casa rural o a comer a un restaurante, saca a todos del guion de siempre. A algunas familias es justo lo que les hace falta, y otras echan de menos la casa a media tarde. Elijas lo que elijas, que sea solo para este año, y dilo así.

Qué mantener, qué dejar para otro año y qué probar. Coge una hoja y dibuja tres columnas. Así la rellenó una familia inventada, la primera Navidad después de que Ramón, padre y abuelo, muriera en primavera.

MantenerEste año, noProbar
La Nochebuena en casa de su hermana LolaLa cena de Nochevieja para veinteLa comida de Navidad en la cocina, que es más recogida
Los regalos de Reyes para los nietosEl bingo que Ramón cantaba cada añoUna historia cada uno antes de los turrones
El paseo hasta el río después de comerLa mesa grande del comedorLos discos de Ramón en la sobremesa
La Misa del GalloLas felicitaciones a todos los conocidosUn postre nuevo, para que nadie compare

Guarda la hoja en un sitio donde la encuentres el próximo noviembre, cuando quizá las columnas sean otras.

Si habrá un momento para nombrarlo. Decide si alguien va a decir su nombre en voz alta en un momento concreto del día, y quién. Si se deja al azar, muchas veces nadie lo hace, y todos pasan la comida pensando en esa persona en silencio. Un momento previsto, aunque dure treinta segundos, le da permiso a la mesa, y también un final.

Luego cuéntaselo a todos en un solo mensaje, antes de que nadie haga otros planes. Algo así:

Hola a todos. He estado pensando en la Navidad sin papá y se me ha ocurrido una cosa. Si a alguien no le encaja, que lo diga, por favor. La comida de Navidad en casa, más pequeña que otros años, y este año sin la cena grande de Nochevieja. Antes de los turrones me gustaría que cada uno contara una historia de él. Nadie está obligado. Y los niños eligen una cosa que hagamos por el abuelo.

Un beso, Ana

La última frase está puesta a propósito. Winston's Wish, una organización británica que acompaña a niños en duelo, sugiere preguntar a los niños cómo quieren vivir la Navidad y dejarles opinar sobre el plan antes de cerrarlo.

Cómo firmar las tarjetas de Navidad tras la muerte de un familiar

Empieza por decidir si las vas a mandar. La misma coordinadora de Marie Curie escribe que, en su experiencia, nadie espera que una familia en duelo mande felicitaciones si no quiere. Lo mismo vale para la felicitación de WhatsApp a todos los contactos. Si este año no las mandas, pide a una persona, una hermana o un amigo cercano, que se lo cuente al resto, para que nadie malinterprete el silencio. Una nota breve en enero puede hacer el trabajo de cincuenta tarjetas.

Si las mandas, lo más difícil suele ser la firma. En la primera Navidad sin tu marido o tu mujer, puede ser el momento en que la pérdida se vuelve real sobre el papel: un nombre donde siempre hubo dos. La tabla va caso por caso, con una frase para añadir si quieres.

SituaciónCómo firmarQué escribir, si quieres escribir algo
Si escribes como viuda o viudoCon tu nombre: "Con cariño, Carmen""A Pepe siempre le hacía mucha ilusión tu tarjeta, así que este año quería que te llegara una mía."
Una familia tras la muerte de la madre o el padreTodos los que siguen en casa: "Con cariño, Sergio, Inés, Pablo y Nora""Nuestra primera Navidad sin mamá. Nos estamos cuidando mucho unos a otros."
Hijos adultos que escriben a los amigos de su madre o su padre"Con cariño, Marta y David, los hijos de Maribel""Mamá ponía tu tarjeta en la estantería del salón todos los años, así que este año queríamos escribirte nosotros."
Que su nombre siga en la tarjeta"Con cariño, Carmen, y en recuerdo de Pepe"No hace falta nada más.
Gente que quizá no se ha enteradoTu nombre, como siempreUna nota dentro: "Por si no te has enterado, Pepe murió en junio. Gracias por todos estos años de tarjetas."
No se mandó nada antes de NavidadUna nota o un correo en enero, con tu nombre"Este año no hemos podido con las tarjetas. Gracias por la tuya. Las hemos leído todas."
Te llega una tarjeta todavía a nombre de los dosContesta con tu nombre"Gracias por tu tarjeta. Siento tener que contarte que Pepe murió en junio. Siempre esperaba con ganas tus noticias."
Una tarjeta para los compañeros de trabajoTu nombre, como siempre"Gracias por cargar con parte de mi trabajo este año. Se notó mucho."
Una tarjeta de Navidad hecha a mano, con un árbol pintado en acuarela y una pluma de caligrafía apoyada encima, sobre una mesa de madera
Foto de Anna Tarazevich en Pexels

¿Hay que seguir firmando con su nombre? Lo más delicado, en general, es firmar solo con los que seguís aquí. Una tarjeta firmada por alguien que ha muerto puede sobresaltar a quien la abre, o dejarle la duda de si se perdió la noticia. Añadir "en recuerdo de Pepe" después de tu nombre lo mantiene en la tarjeta sin esa confusión. Si un niño pequeño quiere poner "el abuelo" con su propia letra, déjalo: eso le toca decidirlo a él.

Qué decir en la mesa de Nochebuena: un brindis, unas palabras y la silla vacía

Elige el momento antes del día, para que nadie tenga que calcularlo en mitad de la cena. Antes de servir la comida va bien a una familia que quiere decirlo y ponerse a comer. Antes de los turrones va bien a una mesa que necesita un rato para soltarse. O hazlo coincidir con una vela: cuando se encienda, alguien habla.

Quien hable no tiene por qué ser el mayor, ni quien estaba más cerca. Tiene que ser alguien que quiera y que crea que puede llegar al final, con una segunda persona preparada para terminar si no puede. Una nieta de doce años puede hacerlo muy bien. Un brindis de Navidad por los que ya no están no necesita más de treinta segundos. Aquí van tres textos.

Un brindis de 30 segundos.

Antes de empezar, quiero decir una cosa. Es nuestra primera Nochebuena sin papá, y a él no le gustaría nada que estuviéramos callados. Estaría en esta cocina desde las cinco, diciéndonos a todos que el cordero estaba casi listo cuando no lo estaba. Lo echamos de menos en esta mesa, y nos alegra estar juntos en ella. Así que, papá, esta va por ti. Feliz Nochebuena a todos.

Un minuto para abrir la ronda de historias.

Antes de los turrones me gustaría probar algo que a mamá le habría gustado, porque nunca dejaba que una comida terminara sin una historia. Vamos a dar la vuelta a la mesa y que cada uno cuente una historia corta de ella. Puede ser divertida. Puede ser pequeñísima: algo que dijo, algo que se le quemó, la vez que nos llevó a todos a la iglesia equivocada para la boda de la tía Rosa. Si prefieres pasar, di "paso". Puedes contar la tuya más tarde, o no contarla. Empiezo yo, para que tengáis algo que superar. El año que cumplí diez años, ella...

Para una familia que bendice la mesa. Bendice la mesa como siempre, con las palabras que conoce tu familia, y añade al final una frase tuya: "Y nos acordamos de Ramón, que se sentó con nosotros todas las Navidades y al que hoy echamos de menos." Luego, a comer. Las palabras de la bendición son las de tu tradición; aquí solo va la frase final.

Cuando alguien llora. No hay nada que arreglar. Espera. Acerca los pañuelos. Di "tómate tu tiempo" o "para esto lo hacemos", y deja que la pausa sea una pausa. No te apresures a cambiar de tema, ni hagas que toda la mesa se vuelva hacia quien llora. Cuando te haga un gesto de que está bien, seguid, o deja que otra persona cuente la siguiente historia.

Una frase que puede decir un niño. Dale a un niño una frase con un hueco, y ensayadla juntos una vez antes: "Lo que más me gustaba del abuelo era..." Lo que ponga en el hueco es suficiente.

La silla vacía. A esa sensación de que una silla pesa más que todas las demás muchos la llaman "el síndrome de la silla vacía"; es una forma de hablar, no un diagnóstico. Algunas familias dejan su silla vacía en Navidad, con su plato puesto o una vela en su sitio. A otras se les hace difícil tenerla al lado durante dos horas, y cambian las sillas de sitio sin decir nada. Las dos cosas están bien, y ninguna es una norma. Pregunta a quien se sentaría a su lado.

Pequeños gestos para recordar a un ser querido en Navidad

Lo que las familias recuerdan después casi nunca son los adornos. Son cosas hechas como las hacía esa persona, diciendo su nombre en voz alta:

  • Haz su receta, y di de quién es. Prepara el arroz con leche de la abuela con su receta, la de la libreta con la mancha de canela, y deja la libreta abierta mientras cocinas. Cuando llegue a la mesa, di: "Este es el de la abuela."
  • Pon su música. El disco de villancicos que ponía cada Nochebuena, o el que siempre llevaba en el coche. Deja que suene mientras se hace la comida, sin convertirlo en una ceremonia.
  • Enciende una vela. En un momento que hayáis acordado, la enciende quien quiera, con una frase o sin decir nada.
  • Un bote de historias. Deja un bote y un montón de papelitos junto a la puerta. Cada persona que llega escribe un recuerdo, y basta con una línea. Después de comer alguien lee unos cuantos en voz alta, y el resto se guarda para otro día.
  • Sigue con lo que hacía por los demás. Si él regalaba cada año lotería de Navidad a toda la familia, o ella colaboraba con el banco de alimentos cada diciembre, hazlo también este año en su nombre.
  • Da su paseo. El paseo del día de Navidad hasta el puerto, la vuelta en coche para ver las luces del centro, o una visita al cementerio si en tu familia se hace.
Un vaso de té caliente, un farol con forma de estrella y una ramita de abeto que brillan a la luz cálida de las velas junto a una ventana
Foto de Gundula Vogel en Pexels

Con uno o dos de estos gestos basta. Un día lleno de homenajes puede cansar tanto como un día sin ninguno.

Los niños en la primera Navidad después de una pérdida

Cuéntales a los niños el plan antes del día: qué será igual y qué será distinto. Usa palabras claras. Marie Curie y la organización infantil británica Barnardo's aconsejan usar las palabras "murió" o "muerto", en lugar de decir que alguien se ha ido, que lo hemos perdido o que está dormido. Una versión corta para un niño de seis o siete años:

El abuelo murió en marzo, así que esta Navidad va a ser diferente. Vamos a comer en casa igual, y los Reyes van a venir igual. Puede que algunos estemos tristes ese día, y no pasa nada. Puedes hablar del abuelo siempre que quieras, y también puedes estar contento.

Pregunta a cada niño cómo le gustaría recordar a esa persona, y deja que elija una cosa: colgar el adorno que hicieron juntos, poner una figura en el belén, elegir un villancico, hacer un dibujo para la mesa o escribirle una tarjeta al abuelo. Si quiere escribirle, nuestra guía para escribir una carta a alguien que murió tiene ideas que puedes adaptar para un niño.

Mantén todo lo que puedas de lo de siempre. Barnardo's aconseja una rutina estable para los niños pequeños, y en Navidad eso también puede ser la película, la carta a los Reyes Magos y el desayuno de cada año. Un niño que sabe lo que viene después tiene una preocupación menos.

Y si lloras delante de ellos, no pasa nada. Lo dicen los consejos de Marie Curie para las familias. Explícales qué te pasa ("Estoy llorando porque echo de menos al abuelo. Enseguida se me pasa.") y deja que vean cómo sigues. Un niño que ve a un adulto triste y, un momento después, pasando la bandeja de turrón, ha visto que la tristeza y la Navidad pueden sentarse a la misma mesa.

Una carta para quien más siente la ausencia

Muchas veces hay una persona en la familia que carga con más que el resto: un padre viudo o una madre viuda, el hermano que se encargó de los cuidados, la hermana que estuvo allí cada día al final. En Navidad todos la miran y nadie sabe muy bien qué decirle, y las tarjetas que recibe dicen "mucho ánimo" de cuarenta maneras ligeramente distintas. Una carta puede decir lo concreto, y esa persona puede leerla a solas, a su ritmo, sin público.

Una carta así se apoya en cuatro cosas:

  1. Nombra a la persona que murió. Pronto, y con claridad. Muchas veces es la palabra que nadie más se atreve a decir.
  2. Un recuerdo en el que también esté quien lee. No un recuerdo de esa persona sola, sino uno en el que quien lee también estaba, para que la carta sea de los dos.
  3. Lo que ves que lleva encima. Las tareas que asumió, las llamadas que hizo, las pequeñas valentías que nadie le agradeció. Nómbralas.
  4. Un plan juntos para el año nuevo. Algo con un mes y un lugar, para que el año que empieza tenga algo dentro.

Esta es una carta de una hija adulta a su padre en la primera Navidad sin su madre.

Querido papá,

Es nuestra primera Navidad sin mamá, y no quería que pasara el día con todos hablando de la salsa y nadie diciendo su nombre. Así que: Pilar. Mamá. La echo de menos cada día, y sé que tú todavía más.

¿Te acuerdas de la Nochebuena en que yo tenía doce años y se estropeó el horno a las seis de la tarde? Mamá se sentó en el suelo de la cocina y se rio hasta llorar, y tú subiste el cordero a casa de Encarna, la del cuarto, en zapatillas y por la escalera. Cenamos a las once. Ella contó esa historia todos los años, y todos los años tú jurabas que eran más pisos de los que ella decía.

Te he visto este año. Contestaste uno por uno todos los mensajes de pésame, los noventa. Ordenaste su ropa para que no tuviera que hacerlo yo, y apartaste el abrigo verde porque sabías que lo iba a querer. Lo has hecho todo sin hacer ruido, y no sé si alguien te ha dado las gracias. Gracias.

No tienes que estar bien el día de Navidad. Si necesitas diez minutos en el balcón, sal. A nadie le va a importar, y a mí menos que a nadie.

En marzo, cuando los días sean más largos, me gustaría que fuéramos en tren a la costa, los dos solos, y que camináramos por el paseo marítimo como hacíais mamá y tú cada primavera. Ya he mirado los trenes. Si me dices que sí, los reservo.

Te quiero, papá.

Irene

El tercer párrafo es el que casi todo el mundo se salta: le cuenta lo que ella le ha visto hacer, con detalle, y le da las gracias. Y el final ya trae los trenes mirados, así que lo único que le pide es un sí.

Entre hermanos, cuanto más corta, mejor:

Álex,

Primera Navidad sin papá. No paro de pensar en el año en que nos quedamos despiertos para pillarlo dejando los regalos de Reyes y nos dormimos en el pasillo, y él pasó por encima de los dos. Este año tú has sido el que ha estado cerca, el que venía en coche cada fin de semana cuando yo no podía. Lo he visto. Volvamos a hacer la ruta de enero, los dos solos, aunque llueva.

Un beso, Nuria

El papel y el correo electrónico sirven igual. El papel se puede dejar en la almohada en Nochebuena, y un correo llega a un hermano que vive en la otra punta del mundo. Si la persona a la que más quieres escribir este año es tu propio hijo o tu hija, nuestra guía de la carta de Navidad para tus hijos tiene seis cartas de ejemplo, para hijos de nueve meses a treinta y cuatro años.

Luto en Navidad: costumbres en España, Latinoamérica y otras tradiciones

Muchas tradiciones viven a su manera las primeras fiestas después de una muerte. Lo que sigue describe lo que hacen muchas familias, no lo que ninguna familia tenga que hacer, y las costumbres cambian de una casa a otra, así que pregunta a los mayores de tu familia.

España. Para muchas familias, la primera fecha señalada llega antes de diciembre: el 1 de noviembre, Todos los Santos, cuando mucha gente visita el cementerio y lleva flores a sus difuntos. Antes, el luto se guardaba de una forma mucho más estricta, y en muchas casas eso significaba no ir a fiestas durante meses. Hoy cada familia decide qué guarda: hay quien este año no pone el belén o el árbol, y hay quien los pone precisamente por esa persona. Muchas familias católicas encargan una misa por la persona que murió, y algunas eligen estas fechas para hacerlo, así que pregunta en tu parroquia. En Nochevieja, muchas familias toman las uvas igualmente, y si queréis nombrar a quien falta, el momento antes de las campanadas puede servir.

México y otros países de Latinoamérica. En México, muchas familias ponen la foto de la persona que murió en la ofrenda de Día de Muertos, el 1 y el 2 de noviembre, y para muchas esa es la primera fecha señalada sin ella. Después llegan las posadas, del 16 al 24 de diciembre, y en Colombia la novena de aguinaldos, en esas mismas noches. Cada familia decide si las mantiene, si las hace más pequeñas o si las deja para otro año.

Japón, China, Vietnam y Corea. En Japón, muchas familias envían en noviembre o a principios de diciembre una postal de luto (mochū hagaki) para que sus amigos no les manden felicitaciones de Año Nuevo, y pasan un Año Nuevo tranquilo, sin adornos y sin el saludo de feliz año. El Festival de Primavera chino y el Tết vietnamita caen el 6 de febrero de 2027, y el Seollal coreano, el 7 de febrero. Muchas familias chinas no ponen los pareados rojos el primer año tras una muerte, muchas familias vietnamitas de luto se quedan en casa en el Tết y son los vecinos quienes van a verlas, y en Corea cada casa guarda los ritos de la fiesta a su manera.

Familias ortodoxas. La Navidad cae el 7 de enero en las Iglesias rusa, serbia y georgiana, y el 25 de diciembre en la mayoría de las Iglesias ortodoxas griegas y en la rumana y la búlgara. En Ucrania, la Navidad oficial es el 25 de diciembre desde 2023, aunque algunas familias ortodoxas siguen celebrándola el 7 de enero. Muchas familias ortodoxas viven con recogimiento los primeros cuarenta días después de una muerte, y algunas preparan una mesa de Año Nuevo sencilla si cae dentro de ese tiempo. Los sacerdotes que responden a los lectores suelen decir que es una costumbre familiar y no una norma de la Iglesia, así que pregunta a tu sacerdote.

Familias musulmanas en el primer Ramadán y el primer Eid. El Ramadán empieza hacia el 8 de febrero de 2027, y el Eid al-Fitr, la fiesta del fin del Ramadán, cae hacia el 9 o el 10 de marzo, según dónde vivas: el calendario de la Diyanet de Turquía da el 9 de marzo. El Eid al-Adha, la fiesta del sacrificio, es hacia el 16 de mayo. Muchas familias musulmanas visitan las tumbas la víspera del Eid o después de la oración del Eid. Ningún día es obligatorio, y los estudiosos y las familias no coinciden en si el Eid es el momento para hacerlo.

Qué escribir a quien pasa su primera Navidad sin un ser querido

Si este año eres tú quien escribe a un amigo, y no quien recibe las tarjetas, un mensaje de Navidad para alguien que está de duelo no tiene que ser ingenioso. Hospice UK, la red británica de cuidados paliativos, dice que decir algo es mejor que no decir nada, y Sue Ryder, otra organización británica, sugiere una tarjeta en blanco, una oferta concreta y decirle que no hace falta que conteste. Nombra a la persona que murió, ten cuidado con el "¡Feliz Navidad!" a secas, que a quien está de duelo le puede doler, y haz una sola oferta con fecha.

Mándalo a tiempo. Una tarjeta debería llegar antes de Navidad, y un mensaje se agradece más en Nochebuena o el día de Navidad por la mañana que unos días después.

  • En lugar de "Te acompaño en estos momentos tan difíciles", prueba con "Esta Navidad me acuerdo mucho de ti, y de Marcos."
  • En lugar de "¡Feliz Navidad!", prueba con "Con todo el cariño en estas fiestas" o "Un abrazo muy fuerte ahora que se acaba el año."
  • En lugar de "Si necesitas algo, dímelo", prueba con "El día 27 me paso con un bizcocho. Me quedo diez minutos o toda la tarde, lo que tú prefieras."
  • En lugar de "No me puedo imaginar cómo te sientes", prueba con "Llevo toda la semana acordándome de Marcos cantando villancicos, fatal y a pleno pulmón."

Seis frases para empezar, con tu propio detalle entre corchetes:

  • A una amiga viuda: "Es tu primera Navidad sin [nombre], y en casa también [lo o la] vamos a echar de menos. El [día] me paso con [eso que siempre llevo]."
  • A un compañero de trabajo: "Te deseo a ti y a los tuyos unas fiestas tranquilas. En el trabajo nada corre prisa hasta que tú estés listo, y no tienes que contestarme."
  • A una amiga que vive lejos: "Ojalá pudiera estar en tu mesa este año. Te llamo el [día] a las [hora], y hablamos de [nombre], o de nada en particular."
  • A un vecino: "Este año vamos a echar de menos ver a [nombre] [poniendo las luces en el balcón]. El [día] te dejo [algo de comer] en la puerta. No hace falta que abras."
  • A un hermano o una hermana: "Guárdame el sitio a tu lado en la comida. Si se te hace cuesta arriba, fregamos juntos y hablamos de [nombre] en la cocina. Aquí estoy, cuando sea, para lo que sea."
  • A una madre cuyo hijo ha muerto: "[Nombre de su hijo o su hija] está muy presente para mí esta Navidad, y tú también. Todavía me acuerdo de [un detalle pequeño]. Diré su nombre siempre que quieras oírlo."

Qué no escribir. Deja fuera el "por lo menos" en todas sus formas (por lo menos ya no sufre, por lo menos tuvisteis muchos años) y el "ahora está en un lugar mejor", que le dice a una persona en duelo cómo tiene que sentirse. Una tarjeta no tiene que hacer que se sienta mejor. Solo tiene que decirle que nadie se ha olvidado de ella, ni de la persona a la que echa de menos.

Guardar las historias que se cuentan esa noche

Si tu familia prueba la ronda de una historia cada uno, alguien contará una que nadie había oído nunca, y merece la pena guardarla. Antes de empezar la ronda, una persona puede preguntar en voz alta si a todos les parece bien grabarla con el móvil, y grabar también esa pregunta. Cualquiera puede pasar o pedir que su historia se quede fuera, y las normas sobre grabar a otras personas cambian según el país y la región, así que compruébalas donde estés. La parte práctica está en cómo grabar tu voz para tu familia. Y si la única grabación de la persona que murió es un mensaje de voz antiguo, guarda ese mensaje de voz antes de que nadie dé de baja su línea.

Después, las historias pueden convertirse en una carta. Una carta en Goodbye App admite texto y una sola grabación de voz. Elige la historia que más importa, o recorta la grabación de la noche en un solo archivo, y escribe las demás en el texto de la carta. Prográmala para enviarla por correo electrónico a la familia la próxima Navidad, o en el aniversario de la muerte. Tú eliges en qué día y a qué hora sale, según tu hora local, hasta 30 años más adelante. Si parte de la familia vive en otro país, comprueba qué hora será allí. Hasta que sale, la carta es privada; la aplicación es gratuita, está en 15 idiomas y se puede usar desde la web o desde Android.

Cada carta sale una sola vez, así que la Navidad siguiente necesita otra, escrita para ese año. La protección por inactividad, opcional y desactivada salvo que tú la actives, puede enviar las cartas antes si tu cuenta pasa sin actividad el tiempo que elijas, entre 3 y 45 días. Una foto de esa noche va en una publicación programada aparte, que puede ser privada para las personas que elijas.

Algunas de las mejores historias vendrán de los mayores de la mesa, y una mesa llena no es el lugar para pedirles más. Nuestras preguntas para hacer a tus padres son para una conversación al día siguiente, a solas, dando un paseo o en la cocina.

Cuando es algo más que un día difícil

El duelo en Navidad no es señal de que algo vaya mal. Sentirse apagado, con ganas de llorar, enfadado o como anestesiado durante diciembre forma parte del duelo para muchísimas personas, y el sistema público de salud británico, el NHS, señala que, para la mayoría de la gente, el duelo pierde intensidad con el tiempo.

Habla con tu médico o con un servicio de apoyo al duelo de tu zona si llevas más de un par de semanas con el ánimo muy bajo, o si lo que estás probando no te ayuda. Si es otra persona de la mesa la que te preocupa, busca un momento tranquilo para decírselo con cariño, y sugiérele lo mismo. Si crees que alguien puede estar en peligro, no esperes a que acabe el día: llama enseguida a los servicios de emergencia de donde vivas. Si no sabes qué apoyo hay cerca de ti, tu médico, o el hospital o la unidad de cuidados paliativos que atendió a la persona que murió, muchas veces puede orientarte. No tienes que esperar a enero para pedirlo.

Preguntas frecuentes

¿Se puede celebrar la Navidad el primer año de luto? Si quieres, sí. Algunas familias mantienen todas las tradiciones porque la rutina las sostiene. Otras no hacen casi nada, o se van fuera. Todo eso es normal, así que decide solo para este año.

¿Está bien no mandar felicitaciones de Navidad después de una muerte? Sí. Nadie espera felicitaciones el primer año. Pide a una persona que se lo cuente al resto, y manda una nota breve en enero si te apetece.

¿Cómo firmo las tarjetas de Navidad si ha muerto mi marido o mi mujer? Solo con tu nombre, por ejemplo "Con cariño, Carmen". Si quieres que esté en la tarjeta, añade "en recuerdo de" y su nombre después del tuyo, en lugar de firmar por él o por ella.

¿Qué le digo a una amiga en su primera Navidad sin su madre? Nombra a su madre, y haz una oferta con fecha: "Esta semana me he acordado mucho de los mantecados de tu madre, y de ti. ¿Damos un paseo el día 29?" Y luego dile que no hace falta que conteste.

¿Puedo poner su foto en la tarjeta? En una tarjeta impresa, sí, si a ti te parece bien. Una foto de familia en la que salga, de un buen día, suele ser más suave que un retrato suyo a solas, que puede pillar a alguien desprevenido en medio de un montón de tarjetas alegres.

¿Y si la familia no se pone de acuerdo con el plan? Pregunta a cada uno qué es lo que más le importa, y organiza las fiestas alrededor de eso. Un plan solo para este año es más fácil de aceptar, y las fiestas se pueden repartir: Nochebuena de una manera, el día de Navidad de otra.

¿La segunda Navidad puede ser más dura? Mucha gente dice que sí. Hay quien cuenta que el primer año estuvo amortiguado por la atención de todos, y que el segundo fue más silencioso, con menos tarjetas y menos gente preguntando. Prepáralo con el mismo cuidado que el primero.

¿Es más dura la primera Nochevieja después de una pérdida que la Navidad? Para muchas personas en duelo, sí. Planea la noche con antelación: con quién vas a estar, si vas a esperar a las campanadas y cómo irte pronto si lo necesitas. Acostarse a las diez es una manera perfectamente buena de empezar un año.

Si estás leyendo esto porque piensas en el suicidio, por favor, habla hoy con alguien. findahelpline.com reúne líneas de ayuda gratuitas y confidenciales en tu país, y encontrarás más en nuestra página sobre el suicidio y las autolesiones.

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