Todas las publicaciones

Planificación de fin de vida · 32 min de lectura

Qué hacer con la ropa de un fallecido: guía para ordenar sus cosas

Qué hacer con la ropa de un fallecido, quién decide, si se puede usar o hay que quemarla, y un método en cuatro rondas para repartir sus cosas sin pelearse.

Por el equipo de Goodbye App · 27 de octubre de 2026

Primer plano de ropa suave de lino en crema, rosa empolvado, tostado y gris colgada en una barra abierta junto a un espejo alto, en una habitación tranquila y con luz de sol
Foto de Arina Krasnikova en Pexels

Las preguntas llegan casi siempre en el mismo orden, y casi siempre delante de un armario abierto. ¿Qué se hace con la ropa de un fallecido? ¿Hay que tirar la ropa interior? ¿Puedo ponerme la ropa de mi padre, o el abrigo de mi marido, o es mejor no tocarla? ¿Es verdad que hay que esperar, y esperar cuánto? Ninguna de esas preguntas es una pregunta de orden y limpieza. Todas son la misma pregunta: si está permitido.

Esta página responde a eso. Cuánto puedes esperar, y quién decide de verdad. Si puedes ponerte su abrigo. Qué piden en realidad el novenario, el día cuarenta o el centésimo, en las palabras de cada tradición. Si hay que quemar algo. Qué hacer con las cartas, las fotos y un diario a medias. Cómo repartir las cosas entre hermanos sin pelearse. Y qué pasa con los medicamentos, los papeles y el móvil. Las familias y los nombres de los ejemplos son inventados, y cuando una norma depende del país, el país se dice en la frase.

No hay plazo, y quién decide de verdad

Casi todas las tradiciones que tocan esto llevan una fecha pegada. En las casas hispanas, el novenario, y en muchas de México, la levantada de la cruz al noveno día. En las casas rusas, el día cuarenta. En la pregunta que le hicieron a un sabio musulmán, el tercero. En la orientación budista vietnamita, el centésimo. Lee a los propios maestros de cada tradición y la fecha resulta ser justo la parte en la que no insisten. Eso que la gente está esperando que alguien le permita hacer, ya se lo han permitido.

El arcipreste Aleksandr Dokolin, rector de la iglesia hospitalaria de San Alexis en el Hospital Clínico Central del Patriarcado de Moscú, lo responde tan claro como se puede responder, en la revista ortodoxa Foma: "Можно раздать вещи как до так и после 40 дней." Las cosas se pueden repartir antes del día cuarenta o después, y, dice él, en cualquier momento. Añade que no tiene ni idea de quién se inventó la regla. El arcipreste Ioann Emelyanov, que responde allí mismo a la pregunta vecina sobre tirar las cosas de un difunto, la llama "чистое суеверие", pura superstición.

Entonces el calendario no está decidiendo. ¿Quién decide? Al sitio de dictámenes islámicos IslamQA le preguntaron si todo lo que una persona tenía debía ir a caridad antes del tercer día, y rechaza la premisa: la idea no es correcta, porque la ropa y las pertenencias del difunto son parte de su herencia y sus herederos tienen derecho a ellas.

La única parte del trabajo que tiene un reloj de verdad. El alquiler no se detiene cuando muere el inquilino. Una vivienda alquilada es lo único de todo esto que cuesta dinero cada semana que sigue llena, así que habla pronto con el propietario. En España, además, hay un plazo real, y es uno de los pocos de esta página. El artículo 16 de la Ley de Arrendamientos Urbanos permite que el cónyuge que convivía con la persona, la pareja de hecho y ciertos hijos, padres y hermanos se subroguen en el contrato, y avisa de lo que pasa si nadie dice nada: "El arrendamiento se extinguirá si en el plazo de tres meses desde la muerte del arrendatario" el propietario no recibe la notificación por escrito del fallecimiento y de quién se subroga. Tres meses, por escrito, con el certificado de defunción. Si la persona vivía en otro país, comprueba la norma de allí. Lo demás no tiene plazo, y la primavera que viene es una buena respuesta para el armario.

Cuándo conviene contarle a un médico que hay una puerta cerrada. En el DSM-5-TR, el trastorno de duelo prolongado de la Asociación Americana de Psiquiatría no se diagnostica en un adulto hasta que han pasado doce meses, y necesita tres síntomas casi todos los días durante un mes. Uno de ellos es evitar los recuerdos de que la persona ha muerto. Así que una habitación cerrada a las seis semanas no es un trastorno. Pero si ha pasado un año y sigues sin poder entrar, eso sí merece contárselo a un médico o a un servicio de atención al duelo.

Antes de ordenar nada: cuatro cosas que hacer primero, incluida la caja que nadie abre todavía

1. Inventaría y valora antes de regalar. Cuatro gestos, y una tarde con un cuaderno los cubre vivas donde vivas. Recorre cada habitación y escribe lo que hay. Fotografía cualquier cosa que pueda valer dinero de verdad antes de que se mueva. Guarda el recibo de todo lo que vendas. Y pregunta a quien lleve la herencia si hace falta una valoración antes de que salga algo de la casa. Nada te obliga a quedarte con lo que apuntas.

Lo que pide un país concreto explica por qué importa. En España el ajuar doméstico, que es exactamente esto (la ropa, los muebles, la vajilla, las sábanas), entra en el impuesto. El artículo 15 de la Ley del Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones dice que "el ajuar doméstico formará parte de la masa hereditaria" y que "se valorará en el tres por ciento del importe del caudal relicto del causante", salvo que los interesados le asignen un valor mayor o prueben que vale menos. Lee otra vez la excepción, porque es tuya: que vale menos se prueba con el inventario y las fotos que haces antes de que nada salga de la casa, no después. Y la prueba que sirve en cualquier país es la misma: lo que la cosa valdría si se vendiera hoy a un desconocido. No la cifra del seguro, y no lo que significaba para él.

2. Averigua si hay un menor entre los herederos. Una línea de ese dictamen de IslamQA merece estar en cualquier lista: los adultos en su sano juicio pueden dar en caridad su propia parte, pero nadie tiene derecho a dar la parte de un menor, ni de estas cosas ni de ninguna otra. El derecho civil español llega a algo parecido por otro camino: los padres no pueden enajenar por su cuenta los bienes inmuebles, los establecimientos, los objetos preciosos ni los valores de un hijo menor, y para eso hace falta autorización judicial. Así que el anillo que en parte es de una nieta de doce años no se reparte en una tarde de sábado. Pregunta antes de llenar las bolsas.

3. Prepara la caja sin fecha. Todo aquello que no puedas decidir va dentro, sin discutirlo, y se cierra la tapa. Un día de ordenar se para en seco la primera vez que alguien coge un reloj y nadie puede hablar. Escribe la fecha en la tapa y vuelve a mirar dentro en un año.

4. Acordad quién está en la casa y cuál es el trabajo de hoy. Un mensaje, enviado antes de que nadie saque un billete de tren.

Hola a todos. El sábado en casa de papá, de 10 a 2, y ese día el trabajo es solo la cocina, el armario del baño y los papeles del secreter. No vamos a tocar su ropa, ni las fotos, ni el trastero. No sale nada de casa, no se tira nada y no se le promete nada a nadie. Si queréis algo, apuntadlo en la lista de la nevera y lo hablamos todo junto dentro de unas semanas. Yo llevo la comida.

Un abrazo, Nuria

Tres frases hacen el trabajo: un solo asunto, no sale nada, no se promete nada. Y una palabra sobre la intención. Una mujer preguntó en el sitio ortodoxo de preguntas y respuestas azbyka.ru si podía vender la televisión y los muebles de un familiar muerto. El sacerdote le respondió que la muerte no mancha y que las cosas no son más que cosas: "поступайте с ними по своему усмотрению." Haz con ellas lo que te parezca. Y luego: "Вообще же старайтесь не «избавиться» от усопшего, но пережить его уход и молиться о его упокоении." Procura no deshacerte de la persona. Procura atravesar su marcha, y rezar por su descanso.

La hoja de clasificación: nueve categorías y qué suele pasar con cada una

Ninguna casa se ordena bien de una sola pasada, porque las nueve clases de cosas que hay dentro plantean ocho preguntas distintas, y una fila no plantea ninguna. Ve fila por fila.

CategoríaQué suele pasar con ellaLa pregunta que hay que resolver antes
Ropa y zapatosSe guarda, se usa, se dona lavada, se transforma o se deja ir¿Hay alguien esperando permiso para ponerse algo?
Joyas y relojesSe valoran, se fotografían y después se reparten¿Se prometió algo en voz alta mientras vivía?
Papeles y documentosEn una caja entera, para quien lleve la herencia¿Sigue abierta la sucesión?
Móviles, portátiles, tabletasCargados y sin tocar, por ahora¿Alguien tiene el código?
Medicamentos y material sanitarioA la farmacia; el material, a quien lo trajo¿Hay algo punzante, controlado o alquilado?
Cartas, fotos, diariosA una caja ahora, se leen luego, se reparten al final¿Hay algo dirigido a alguien que sigue vivo?
Muebles y electrodomésticosSe quedan, se los lleva alguien, se venden o se donan¿Sigue viviendo alguien en la casa?
Herramientas, aficiones, coleccionesSe valoran como conjunto y luego se venden o se pasan¿Vale más el conjunto entero que por piezas?
Comida, aseo, productos de limpiezaA la basura o donados sin abrir, en la primera horaNinguna. Es la única fila sin decisión dentro.

Hazlo en tres pasadas. La pasada de la basura se lleva la comida, los envases y lo roto. La pasada de valorar apunta y fotografía todo lo que pueda valer dinero, y lo deja donde está. La pasada de decidir toma una categoría cada vez, con las personas que tienen algo que reclamar dentro de la habitación. Dos reglas lo sostienen: el primer día no sale nada de la casa, y una sola persona escribe lo acordado. Para el mismo trabajo hecho con tus propias cosas y estando vivo, nuestra guía de la limpieza sueca de la muerte va en el sentido contrario.

Qué hacer con la ropa de un fallecido: guardarla, usarla, donarla, transformarla o dejarla ir, y si se puede llevar su abrigo

La ropa es donde casi todo el mundo empieza y donde casi todo el mundo se queda parado. Hay cinco salidas, no dos, y la mayoría de los armarios usan las cinco.

SalidaBuena paraLa nota práctica
Guardarla tal cualUna o dos cosas, elegidas a propósitoGuárdala donde la veas, no embolsada en el trastero
UsarlaAbrigos, jerséis, camisas, pañuelos, botas de trabajoUn arreglo en la costurera cuesta menos que un abrigo nuevo
DonarlaTodo lo bueno que nadie de aquí se vaya a ponerLávala y plánchala primero. Más abajo está el motivo.
TransformarlaUna camisa estampada, un vestido, un uniforme, una corbataUna manta, un cojín, un muñeco para un nieto
Dejarla irZapatos gastados, ropa de faena manchada, ropa interior, calcetinesAl contenedor de ropa usada, donde lo haya

La ropa interior, los calcetines y todo lo íntimo van directos a la basura, y para eso nadie necesita permiso. Ninguna organización los revende y lavarlos no cambia eso, así que es la única fila sin decisión dentro. Si te lo estabas preguntando y te daba apuro preguntarlo, ya está contestado.

El ejemplo trabajado. Rocío ordenó el armario de su madre, Amparo, ocho meses después del entierro, sola, que es como ella lo quería. Cuarenta y una prendas: dos guardadas, cuatro para ponerse ella, veintinueve a un proyecto de ropa de segunda mano de Cáritas, tres a una costurera que cose mantas con retales, tres que ya no servían. Los números fueron lo fácil. El abrigo camel que casi dona se lo quedó, porque la prueba que acabó usando era si lo iba a descolgar el primer día de frío, no si era valioso, y lo iba a descolgar. El vestido azul que casi se queda lo dio, porque lo único que quería de ese vestido era una foto de su madre con él puesto, y la foto ya la tenía.

La ropa de un marido o de una mujer es el armario más difícil, porque eres la única persona que decide y encima tienes que vivir en esa habitación. El orden que funciona es el de siempre: primero las camisas que te vas a poner tú, luego los trajes buenos que alguien se va a poner, y el resto cuando puedas. No existe ningún mes en el que se espere que una viuda o un viudo haya terminado.

¿Se puede llevar su abrigo? El arcipreste Sergiy Vasin, rector de la iglesia de la Natividad de la Madre de Dios en Bobyakovo, región de Voronezh, responde hablando de sí mismo en Foma: "У меня, например, есть вещи, оставшиеся после моего папы, раб Божьего Георгия, Царствие ему Небесное, которые я с удовольствием ношу и вспоминаю часто о нем." Tiene cosas que quedaron de su padre, las lleva con gusto, y llevarlas es su manera de acordarse de él.

Una mujer escribió a azbyka.ru en los primeros nueve días después de morir su hermana, para preguntar si su otra hermana, embarazada, podía ponerse la ropa de la difunta. La respuesta no se anda con rodeos: hayan pasado los días que hayan pasado, tratar de manera especial las cosas de los muertos es superstición corriente, y "Беременность или другие состояния тоже на это никак не влияют." El embarazo y cualquier otro estado no influyen en esto lo más mínimo.

En la práctica judía, una mujer que estaba ordenando las cosas de su padre muerto le preguntó a su rabino por la ropa. El rabino Rashi Simon le respondió, en Ask the Rabbi de Kesher, que en general no hay ningún impedimento para usar la ropa del difunto. La costumbre sobre los zapatos, dice, no está realmente prohibida en la halajá, y viene del rabino Yehudá el Piadoso de Ratisbona, muerto en 1217. Él se queda con la lectura estrecha: la costumbre alcanza a los zapatos que la persona llevaba al morir, y los demás zapatos se pueden usar sin problema.

En los dictámenes islámicos suníes hay un permiso, un límite y una diferencia real entre dos sitios. El jeque Salih al-Fawzan, citado en IslamQA: está permitido guardar la ropa del difunto para un familiar que se la pueda poner, o darla a cualquier persona necesitada que la vaya a llevar, y no se debe desperdiciar. Según ese dictamen, guardarla solo por el recuerdo no está permitido, y puede estar prohibido si se busca en ella una bendición. Islamweb es el más permisivo de los dos: está permitido guardar y usar la ropa o las pertenencias de un difunto, sin restricción para los recuerdos, y lo único que veta es buscar en ellos una bendición. Si tu familia sigue estos dictámenes, la caja que se guarda solo porque era suya es la parte que conviene preguntar a tu propio sabio.

Las guías funerarias vietnamitas llevan un tabú por escrito, y el tipo de documento importa. La lista de kiêng kỵ de una funeraria dice que los vivos evitan dormir en la cama, ponerse la ropa o usar lo que el muerto dejó: "người sống cũng kiêng nằm giường thừa, mặc quần áo thừa, dùng đồ thừa của người chết để lại." Y está ahí al lado de quemar piel de pomelo en la puerta y de no dejar que un gato o un perro salten por encima del cuerpo. Es costumbre recogida por un negocio funerario, y ninguno de los maestros budistas citados aquí formula una prohibición de usar nada.

Cómo preparar lo que donas. El arcipreste Dokolin dice que hay que lavarlo y limpiarlo antes, porque no son trastos de los que te deshaces con mala conciencia: "Грех не в том, что я выбросил вещи умершего человека, а в том, что я не смог их подготовить для того, чтобы других людей заинтересовать в их использовании." El fallo no está en dejar ir algo, sino en dejarlo ir en un estado en el que nadie más lo pueda usar. Lo que ya no sirve para nada, dice el arcipreste Vasin, se puede tirar, quemar o enterrar, por el método que prefieras.

¿Ayuda la investigación? Ayuda porque se niega a condenarte. Una revisión sistemática de 2023 en Death Studies cribó 319 estudios e incluyó 79, y su resumen dice que, hasta la fecha, la literatura no ha podido confirmar si mantener los vínculos, en lugar de soltarlos, resulta beneficioso. Con esa evidencia nadie te puede decir que quedarte el abrigo sea un error. El único hallazgo que merece un matiz es que conservar objetos se ha asociado a un duelo más intenso que conservar recuerdos, una asociación dentro de una literatura que todavía no puede decir en qué dirección va. Sé amable contigo mismo con lo del jersey.

Qué dice la costumbre, casa por casa: nueve costumbres de cinco tradiciones, y dónde la costumbre no es obligación

En las casas hispanohablantes el reloj suele ser el novenario, y en muchas casas de México y de buena parte de Latinoamérica la levantada de la cruz al noveno día, que para muchas familias es el momento en el que la ropa se reparte. Luego vienen el mes y el cabo de año, y en muchas casas una misa en esas fechas. Esto describe lo que hacen muchas familias, no lo que ninguna familia esté obligada a hacer, y cambia de una casa a otra, así que pregunta a los mayores de la tuya. Lo que conviene saber es que la Iglesia católica no prohíbe nada de esto: ni usar la ropa, ni limpiar la habitación, ni repartir antes de una fecha. Lo que propone es lo contrario, y es lo que el Catecismo recomienda expresamente para los difuntos: misas, oración y limosna en su nombre.

La tabla reúne nueve costumbres de cinco tradiciones: casas ortodoxas, creencia popular rusa, dictámenes islámicos suníes, práctica judía y fuentes vietnamitas. Tiene cuatro columnas. La primera nombra la casa y la costumbre por la que se preguntó. La segunda es el reloj tal como lo guardan las familias, y cuatro de las nueve no tienen reloj, dos de ellas porque son miedos y no esperas. La tercera es lo que dicen los maestros con nombre y apellido de esa misma tradición, que casi nunca es lo que dice el folclore. La cuarta es lo que la tradición te pide como norma y no como costumbre, y en toda esta lectura solo aparecieron dos cosas ahí.

La casa y la costumbre por la que se preguntóEl reloj en la práctica popularQué dicen sus propios maestrosNormas, no costumbres
Ortodoxa: todavía no se puede dar nadaEl día cuarentaDokolin: antes o después de los cuarenta días, en cualquier momentoNinguna
Ortodoxa: la habitación no se puede limpiarOtra vez el día cuarentaEfanov: ninguna tarea de casa afecta al almaNinguna
Ortodoxa: dar las cosas como limosnaLa regla popular dice después del día cuarentaVasin aconseja antes, "до 40 дней", y pide al que recibe que rece por élNinguna
Creencia popular rusa: los pecados viajan con las cosasSin reloj, un miedo en su lugarDokolin: no tiene nada que ver con nuestra feEl óleo de la unción se devuelve al sacerdote
Musulmana suní: todo debe ir a caridadAntes del tercer día, según la preguntaIslamQA: no es correcto. Es parte de la herencia.No se da la parte de un heredero menor
Musulmana suní: guardar ropa como recuerdoSin relojal-Fawzan: para quien se la vaya a poner, no solo por el recuerdo. Islamweb permite guardarla y usarla.Ninguna. Pregunta a tu propio sabio.
Judía: los zapatos, y después la ropaSin reloj, una sola clase de objetoRabino Simon: ningún impedimento para usar la ropaNinguna. Costumbre, no halajá, y solo los zapatos del día de la muerte.
Budista vietnamita: esperar antes de decidirCuarenta y nueve días, cien para las pertenenciasGiác Ngộ: los cuarenta y nueve días son un relato mahayanaNinguna. Los cien días son "tốt nhất", lo mejor.
Tabú vietnamita en la lista de una funerariaSin reloj, una evitación de usoNingún maestro budista citado aquí lo formula como prohibiciónNinguna. Viene de un negocio, no de la doctrina.

Qué restringen de verdad los cuarenta días. Una lectora llamada Ekaterina preguntó a Foma si el piso de un difunto había que dejarlo intacto hasta el día cuarenta, y el arcipreste Andrei Efanov respondió que ninguna tarea doméstica tiene nada que ver con el destino del alma, que esa regla va con las ideas que nos llegan de tiempos paganos, y cerró así: "И убирайтесь совершенно спокойно." Limpiad con toda tranquilidad. Lo que ese periodo sí pide es casi lo contrario de una prohibición de ordenar: el arcipreste Emelyanov y el arcipreste Vasin describen los primeros cuarenta días como un tiempo de menos trajín de casa y más oración. Lo que restringe son las bodas y las decisiones graves, no las bolsas de basura.

Lo más raro de la tabla. La tradición de la que la regla del día cuarenta dice venir discute a menudo lo contrario, y no con suavidad. El arcipreste Valentin Mordasov, citado en azbyka.ru, llama a la regla "поверье, внушенное диаволом", una creencia inspirada por el diablo, y luego pregunta cuándo intercederías por alguien que está siendo juzgado, antes de la vista o después.

Las dos normas de verdad. El arcipreste Dokolin nombra la ortodoxa: "Например, нельзя отдавать елей после соборования." El óleo consagrado que queda del sacramento de la unción no se le da a nadie, porque pertenece a la oración hecha por esa alma, y vuelve al sacerdote. La segunda es el veto islámico a dar la parte de un heredero menor. Eso es todo lo que apareció. Lo más fuerte que no es una norma es la práctica judía sobre los zapatos del día de la muerte, que el mismo rabino que la explica dice que no está realmente prohibida en la halajá, y que las familias guardan igual, como se guardan las buenas costumbres.

Hay una forma positiva de todo esto, y no es ordenar armarios. En azbyka.ru el arcipreste Dionisy lo pone como instrucción: las cosas se pueden y se deben dar, pidiendo a quienes las reciban que recen por la persona que murió. El sacerdote Evgeny dice lo mismo en el lenguaje de la limosna, como милостыня. El abrigo no se está tirando. Se está dando, en su nombre, a alguien a quien se le va a pedir que lo recuerde.

Quemar la ropa, dicho claro: para qué se hace, cuándo se hace y qué pasa si guardas algo

En muchas casas vietnamitas la ropa se quema, y la costumbre se explica de dos maneras a la vez que tiran en direcciones opuestas. La primera es generosa: quemarla se la envía, para que a la persona no le falte nada. La segunda es defensiva: se cree que la ropa carga desgracia. La guía de la costumbre de una funeraria recoge las dos, y recoge también que hay familias que hoy eligen una tercera opción: dar la ropa a quien la necesita.

Qué dice de esto la enseñanza budista. La quema por la que más se pregunta a los periódicos budistas vietnamitas es la del vàng mã, los objetos votivos de papel. Un lector llamado Văn Long lo preguntó sin rodeos: si la persona ya ha vuelto a nacer, qué sentido tiene quemarle ropa, dinero, casas y coches. El consejo asesor de Giác Ngộ, el periódico budista de la Sangha de Ciudad Ho Chi Minh, respondió que la costumbre es una creencia popular con influencia del folclore chino, y que el budismo ortodoxo no la sostiene. Que ese esfuerzo se convierta en mérito: recitación, preceptos, dar, ofrecer, y después dedicar el mérito, que según ellos llega a la persona allí donde haya vuelto a nacer. A las familias que no están preparadas para dejarlo, les permiten una cantidad simbólica y les advierten contra las quemas grandes o costosas.

Sobre quemar ropa de verdad en lugar de ropa de papel. Minh Hạnh Đức, en Giác Ngộ, cuenta una práctica más nueva: prendas compradas nuevas, de tela de verdad, quemadas como ofrenda en lugar de las de papel. El veredicto es una frase: "việc làm này hết sức lãng phí." Un desperdicio enorme. Y la prueba que propone merece guardarse: "việc làm ấy phải có giá trị thiết thực, phải thật sự hữu ích cho người quá cố." Tiene que hacer un bien real, y tiene que hacérselo a ellos.

¿Y el armario del propio difunto? El venerable Thích Giác Quang respondió a una familia que le escribió con esta misma pregunta. Una casa llena de ropa buena y un montón de parientes diciéndoles qué hacer con ella; las preguntas, en sus propias palabras: "Áo quần của người đã mất có phải đốt đi không? Nếu cho người khác mặc vậy người nhận áo quần ấy có bị làm sao không?" ¿Hay que quemar la ropa del que ha muerto? ¿Y si se la damos a alguien para que la use, le pasará algo a esa persona? Él, en phatgiao.org.vn, divide el armario en dos. La ropa que nunca se llegó a poner se puede dejar para que otro la use, sin impedimento ninguno. La ropa vieja, la ropa de cama y lo que se usó durante la enfermedad, donde nombra sobre todo la enfermedad contagiosa, manda quemarlo. Esa es la versión más fuerte de la práctica que formula cualquier maestro citado aquí, y fíjate en lo que no es: no es una regla de que la ropa buena tenga que arder, y no es un motivo para tenerle miedo al abrigo que has decidido quedarte.

Los cien días, con honestidad. Hay un artículo budista vietnamita que sí pide a las familias esperar. En phatgiao.org.vn, Minh Thiện escribe: "Trong 100 ngày sau khi chết không nên phân phát hay định đoạt các vật dụng tài sản cá nhân của người đã mất." En los cien días siguientes a una muerte es mejor no repartir ni decidir el destino de las pertenencias personales, porque se considera que quien murió sigue apegado a ellas. Fíjate en la forma de las palabras: consejo sobre lo que es mejor, no prohibición. El mismo artículo da una prueba más útil que cualquier calendario: "Quan trọng là động cơ vì lợi ích của người đã khuất thì sẽ không có chướng ngại gì." Lo que importa es la intención. Actúa por su bien y no hay impedimento. Las familias tratan también los cuarenta y nueve días como un hecho cerrado, mientras Giác Ngộ es más cuidadoso: renacimiento inmediato en el theravada, un estado intermedio de hasta cuarenta y nueve días en el mahayana. Si tu familia los guarda, guárdalos. No son un plazo que puedas incumplir.

¿Y si guardas algo? De un abrigo no se hereda nada más que el abrigo. Una hoja corta para la conversación, no para el armario:

Dónde está tu casaQué respalda la orientación citadaQué puedes decir
Quemamos, y queremos seguir quemandoUna cantidad simbólica, nada costoso ni peligroso"Lo haremos como lo hacía la abuela, y en pequeño."
Quemamos, pero el armario está lleno de ropa buenaQuemar una prenda simbólica y dar el resto donde se use"Una cosa para él, y el resto para que alguien no pase frío."
Preferiríamos darlo todoDonar, o dedicarle el mérito a él"Esto va en su nombre, y lo van a recordar."
Un familiar dice que guardar algo trae mala suerteEl tabú está en listas del sector funerario, no en la enseñanza"Me quedo su abrigo, y no le tengo miedo."
Estamos dentro del novenario, de los cuarenta y nueve o de los cien díasConsejo sobre lo que es mejor, con la intención como prueba"Todavía no sale nada. Lo apuntamos y decidimos después."

Lo más difícil: cartas, fotos y un diario a medias

El papel va al final, no porque importe menos, sino porque es la única categoría capaz de parar a una familia un año entero. Guárdalo todo junto en una caja, etiquétala y vuelve cuando el resto esté hecho.

Lo que has encontradoLa pregunta que abreQué hacer este año
Fotos sueltas en un cajónQuién sale en ellas, y quién lo sabrá dentro de diez añosGuárdalas todas. Una tarde con el pariente más mayor y un lápiz.
ÁlbumesNo se pueden repartir sin romperlosUna casa guarda cada álbum entero; los demás reciben copias
Cartas que otros le escribieron a él¿Son suyas o de quien las escribió?Guárdalas, y devuélvelas a quien las escribió si vive y las pide
Cartas que él escribió y no envió¿Estaban hechas para que alguien las leyera?Léelas con otra persona, y no de madrugada
Una carta dirigida a alguien que viveNada. Esta es sencilla.Entrégala cerrada, aunque creas que sabes lo que dice
Un diario a mediasLeerlo, dejarlo o decidir el año que vieneLas tres son defendibles. Di en voz alta cuál has elegido.
Algo que a alguien le haría daño leer¿De quién es la decisión?No es solo tuya si esa persona vive. Espera y pregunta.

A mucha gente le entran ganas de contestar, y escribir a quien ha muerto es una de las cosas más antiguas que hace una persona en duelo. Escribir una carta a alguien que ha muerto trata de eso, incluida la carta que alguien escribe después de encontrar una en un cajón. Si ordenar la casa cae cerca de la fecha, hay palabras para ese día en qué decir en el aniversario de una muerte, y si cae en diciembre, la primera Navidad sin un ser querido es para la casa que la tiene delante.

Repartir las cosas entre hermanos sin pelearse: un método trabajado en cuatro rondas

Las familias dan por hecho que la parte difícil será el piso y que la cocina se arreglará sola. La Extensión de la Universidad de Minnesota tiene desde 1999 un programa dedicado exactamente a esto, que se llama Who Gets Grandma's Yellow Pie Plate, quién se queda la fuente amarilla de la abuela, y cuenta lo contrario. Las decisiones sobre las pertenencias personales, lo que ellos llaman bienes sin título, suelen ser más difíciles que las que tienen que ver con inmuebles o con dinero, y dicen que pueden llevar a peleas familiares.

Su investigación nombra seis cosas que hay que resolver antes de empezar. Entender que repartir las pertenencias personales es un asunto delicado. Decidir qué queréis conseguir con el reparto. Acordar qué significa justo en el contexto de vuestra familia. Aceptar que las cosas significan algo distinto para cada persona. Mirar las opciones de reparto y sus consecuencias. Y comprometerse a gestionar los conflictos si aparecen.

Fíjate en la tercera. Valor igual quiere decir que las sumas cuadran, que es lo más justo en un papel y lo más frío en una habitación. Número igual quiere decir el mismo recuento de cosas para cada uno, que ignora que un anillo vale más que toda la cocina. Que cada uno se quede con lo que más le importa es lo que suelen querer las familias, y necesita las rondas de abajo. Las familias se pelean porque nunca dijeron qué definición estaban usando.

Ronda uno: la ronda sin disputa. Cada uno escribe, en privado, hasta diez cosas que le gustaría tener, con una línea de por qué. Las listas se leen juntas, y todo lo que haya nombrado una sola persona es para esa persona, en ese momento. La ronda está pensada para vaciar casi toda una casa antes de que nadie tenga que discutir.

Ronda dos: la ronda de las razones. Por cada cosa disputada, cada uno dice en dos frases por qué la quiere. Sin réplicas y sin interrupciones. La idea es que una razón dicha en voz alta la puede oír la persona a la que se le dice, y eso no pasa dentro de un orden de elección.

Rondas tres y cuatro: el orden de elección. Lo que queda va a un sorteo para la primera elección. La ronda tres es la pasada hacia abajo por el orden. La ronda cuatro es la pasada de vuelta hacia arriba, así que quien elige último en la bajada elige dos veces seguidas en el giro. Cualquiera puede pasar, y cada elección se apunta en el cuaderno. Lo que no elija nadie se vende, se dona o se guarda todo junto durante un año, y lo que se saque se reparte como diga la herencia.

El ejemplo trabajado. Antonio murió en febrero, dos años después de Pilar. Cuatro hijos adultos: Nuria, Javier, Ángela y Tomás. La ronda uno vació la casa menos doce cosas. La ronda dos resolvió cinco, y el orden de elección resolvió las otras siete. Javier sacó la primera elección, luego Ángela, Tomás y Nuria.

La cosaRondaQuién la tienePor qué se resolvió
El anillo de pedida de PilarDosNuriaEstaba en la nota de Pilar, que Javier no había visto
El reloj del recibidorDosJavier, y una grabación de las campanadas para ÁngelaLo que Ángela quería era el sonido, no el reloj
Los formones de AntonioDosTomásEl único que sigue trabajando la madera, y lo dijo
Los álbumes de fotosDosNuria, con copias para los otros tresNadie iba a romper un conjunto, y Nuria tiene la estantería
El costurero de PilarDosÁngelaJavier se retiró en cuanto oyó por qué lo quería
La mesa del comedorTres, primera elecciónJavierSacó la primera, y es el único con sitio para ella
El secreterTres, segunda elecciónÁngelaLo quería desde que era niña
El banco del jardínTres, tercera elecciónTomásLo eligió antes que el barómetro, que también quería
El reloj de AntonioTres, cuarta elecciónNuriaLo único que había pedido en voz alta
El barómetro de latónCuatro, el giroNuriaSu segunda elección vino justo después de la primera, en el giro
La colección de discosCuatroTomásEntera, porque vale más como conjunto
El pianoCuatro, nadie lo eligióVendidoNadie tenía pared para él; lo que se sacó se repartió entre los cuatro

Dos notas. Si uno de vosotros no puede estar, manda su lista de la ronda uno y a alguien que lo represente, y antes de las elecciones alguien recorre la casa en videollamada. Y si queda viva una viuda o un viudo, aquí no hay nada vuestro que repartir: la casa es suya y la gobierna quien vive en ella, y el método es para más adelante, si lo piden.

Al arcipreste Dokolin le preguntaron por los parientes que discuten por quién se queda qué, y responde con una sola instrucción, que no es un procedimiento: "сохранить добрую память об усопшем через мирные отношения между людьми, а значит уступать." Conservar la buena memoria del difunto a través de la paz entre las personas, lo que quiere decir ceder. El sentido del método no es que los objetos correctos lleguen a las personas correctas. Es que las personas se sigan hablando al final.

Medicamentos, papeles y dispositivos: tirar, guardar o devolver

Los medicamentos, en dos países. En España la ruta es corta y tiene nombre propio: el Punto SIGRE de la farmacia. SIGRE recoge los medicamentos caducados, los que ya no necesitas, las cajas y los envases vacíos, y pone un límite que conviene leer antes de vaciar el cajón de una persona enferma: "No se pueden depositar agujas u objetos cortantes en el Punto SIGRE." Para las agujas, las lancetas y el contenedor de punzantes, pregunta en la farmacia o en el centro de salud, que es quien se encarga de retirarlos. En Latinoamérica no hay un sistema único, así que la pregunta es la misma y se hace en el mismo sitio: la farmacia.

En Estados Unidos, donde viven millones de hispanohablantes, la Food and Drug Administration lo ordena por preferencia: lo mejor para casi todos los medicamentos caducados, no deseados o no usados es un programa de devolución, en un punto de entrega o con un sobre prepagado. Solo los de su lista de medicamentos para tirar por el inodoro van por ahí; para el resto, el inodoro no es una vía. Si no hay punto de devolución, la mayoría puede ir a la basura doméstica mezclada con posos de café, tierra o arena de gato y cerrada en un recipiente. Y una línea que vale en cualquier país: tacha todos tus datos personales del envase vacío. Son dos países, así que comprueba qué se aplica donde estás. La tabla es el tres en uno para todo lo demás.

Lo que tienesTirar, guardar o devolverPrimer paso, y qué no hacer
Pastillas normales, inhaladores, cremasTirarLa farmacia o un punto de recogida. Nunca el inodoro.
Analgésicos fuertes y sedantesTirar, y en personaEntrégalos en la farmacia. No los mandes por correo ni a la basura.
Agujas, lancetas, contenedor de punzantesDevolverA quien dio el contenedor. Nunca a la basura de casa.
Cama articulada, grúa, oxígeno, silla de ruedasDevolverLlama al servicio que lo trajo. No lo vendas ni lo regales.
Papeles del banco, pensión, seguros e impuestosGuardarA una caja entera para la herencia. Todavía no destruyas nada.
Escrituras, certificados, testamento, pasaporteGuardar y luego entregarA quien lleve la herencia, que puede necesitar los originales
Publicidad, catálogos, extractos viejosTirarAl papel, después de una pasada por si hay números de cuenta
Un móvil bloqueadoGuardarPregunta el código en la familia. No lo restaures ni lo adivines.
Un mensaje de voz con su vozGuardar, hoyGuárdalo en un archivo hoy, y no des de baja la línea antes de eso.
Mensajes, chats, redes socialesGuardar por ahoraDéjalos hasta saber qué permite cada uno. No borres por ordenar.
Un portátil o una tabletaGuardarCopia las fotos primero. No lo borres antes de comprobar esa copia.

Nuestra lista de la carpeta para cuando yo muera es lo que esos papeles tendrían que haber sido desde el principio, y cada fila de dispositivos es un día de trabajo con su propia página: desbloquear un móvil cuando alguien muere, guardar un mensaje de voz, qué pasa con los mensajes cuando alguien muere, y nuestra guía de planificación del legado digital. El mensaje de voz es el urgente: un número dado de baja se reasigna antes o después.

Lo que ojalá hubiera dejado escrito, y la hora que lo arregla para tu propia familia

Al final de un fin de semana de ordenar, todas las familias tienen la misma lista corta de preguntas que no pueden responder. ¿Quería que esto se guardara? ¿Para quién era? ¿La medalla del cajón era de su padre o de su abuelo? ¿La caja de herramientas era para el vecino que se la pedía todos los veranos? No queda nadie que lo sepa, y el no saber pesa más que el decidir.

Los hijos de Antonio fueron la excepción, y en eso está el sentido de esta sección. Pilar había dejado una hoja en el secreter, once líneas a bolígrafo, y terminó dos discusiones antes de que empezaran. Tres de ellas, con sus palabras:

El anillo de pedida: para Nuria. Me lo pidió con nueve años y no se me ha olvidado nunca.

La maleta marrón del trastero: no la abráis con los niños en casa. Son las cartas de mi hermana.

La vajilla: nadie tiene que quedársela. Yo la guardé solo porque mi madre me vio desenvolverla.

Todas sus líneas respondían a las mismas cuatro cosas, y ese es el formato que hay que copiar. Las once, en cuatro columnas:

La cosaDónde estáPara quién es¿Se puede vender?
El anillo de pedidaEl joyero, en lo alto del armarioNuriaNo
El mantel buenoCajón de la ropa de casa, en el comedorQuien haga la NochebuenaSí. No es más que lino.
El misal de mi madreEl cajón del secreterÁngelaNo
El álbum de sellosEl cajón de abajo del aparadorNadie. Vendedlo.Sí. Ninguno coleccionáis.
Los formones, con su nombre en los mangosCaja de herramientas verde, en el trasteroTomásNo mientras los esté usando
La maleta marrónEl trasteroTodavía nadie. Leedlo primero.No. Son las cartas de mi hermana.
La máquina de coserLa habitación de invitadosEncarna, la del segundo, que me enseñóNo
La vajilla, doce serviciosEl aparadorNadie tiene que quedárselaSí, si ninguno la quiere
Los cincuenta euros que le debo a EmilioUn sobre en el secreterPagádselo antes de cualquier otra cosaEs una deuda, no una cosa
La llave del garajeEn el gancho de dentro del armario del contadorLos cuatroNo
Las figuras del belénDos cajas en el trasteroQuien haga la NochebuenaSí, lo que sobre

Esa lista la puedes escribir esta noche. A Pilar las once líneas le llevaron veinte minutos, y tú acabas de pasar un fin de semana dentro del problema que resuelven.

Lo que una lista no puede hacer es decir por qué. En Goodbye App esa parte la puedes escribir como una carta a las personas que quieres, o grabarla con tu propia voz, que es la versión que una familia pone dos veces. Cada carta sale por correo electrónico a las personas que elijas, el día y a la hora que tú pongas, y es privada hasta que se envía. Es gratis, en la web y en Android. Una carta lleva palabras y una grabación, no imágenes, así que la foto del anillo de tu propia lista va en una publicación programada aparte.

Si prefieres empezar por las palabras y no por el inventario, nuestra guía para escribir una carta de legado es la versión larga, y grabar tu voz para tu familia se hace en diez minutos. Y si la casa que acabas de ordenar deja a un padre o a una madre todavía vivos, las preguntas que ahora te gustaría haber hecho están en preguntas para hacer a tus padres. Házselas este mes.

Preguntas frecuentes

¿Qué se hace con la ropa de un fallecido? Se guarda, se usa, se dona, se transforma o se deja ir, y la mayoría de los armarios acaban usando las cinco salidas. La tabla de arriba dice para qué es buena cada una, y la única que lleva una regla pegada es donar: lavada y planchada primero.

¿Se puede usar la ropa de una persona muerta? Sí. Un sacerdote en azbyka.ru llama superstición corriente a cualquier trato especial con las cosas de los muertos, hayan pasado los días que hayan pasado. Un arcipreste cuenta por escrito que lleva con gusto la ropa de su propio padre, y un rabino dice que no hay ningún impedimento para usar la ropa del difunto.

¿Es malo guardar cosas de un muerto? No, y ninguno de los maestros citados en esta página dice lo contrario. La única precaución es práctica y no espiritual: quédate las dos o tres cosas que elegiste a propósito, donde las puedas ver, y fíjate si lo que estás guardando se ha convertido en una habitación cerrada en lugar de un abrigo.

¿Hay que quemar la ropa de mi padre? No. En Giác Ngộ, Minh Hạnh Đức llama a quemar ropa de verdad para los muertos un desperdicio enorme, y pone la prueba de que tiene que hacerle un bien real a la persona. El consejo asesor del periódico trata la quema de objetos votivos de papel como creencia popular y no como enseñanza budista. Si tu familia guarda la costumbre, guárdala en pequeño.

¿Podemos vender sus cosas, o vender es distinto de donar? Se pueden vender. El sacerdote al que le preguntaron exactamente eso por la televisión y los muebles de un familiar muerto respondió que hicieran con ellos lo que les pareciera. Dos diferencias prácticas: el dinero es de la herencia y se reparte como diga la herencia, así que guarda los recibos, y vender es la única vía en la que la cosa no tiene una segunda vida. Vende lo valioso y dona lo que se pueda usar.

Un familiar dice que sus cosas traen mala suerte, o alguien a quien ha consultado se lo ha dicho. ¿Qué le contesto? Que ese miedo es creencia popular y no enseñanza, que es a la vez la respuesta honesta y la amable. El arcipreste al que le preguntaron si los pecados de un muerto viajan con sus cosas dijo que la idea no tiene nada que ver con la fe. Tampoco hace falta que ganes la discusión: "Me quedo su abrigo, y no le tengo miedo" la termina.

Uno de mis hermanos ya se ha llevado cosas. ¿Y ahora qué? Dilo una vez, sin acusar, y apunta lo que se llevó en la lista de la ronda uno como suyo. Casi todo lo que se lleva pronto es duelo y ganas de ordenar, no robo, y tratarlo como una primera elección mantiene vivo el proceso. Si ha desaparecido algo valioso o algo que tenga título, eso es una pregunta para quien lleve la herencia.

¿Tengo que contarles a los demás lo que me he quedado? No como una confesión, pero apúntalo en el mismo cuaderno que todo lo demás. Una sola lista que todos pueden ver es lo que evita la frase que agria una familia durante veinte años, que es "yo no sabía que ella lo tenía".

¿Y su anillo de boda? Es la única cosa que casi nadie quiere repartir y sobre la que casi todos sienten algo. Las respuestas habituales son que se lo queda el marido o la mujer que sobrevive, o que lo lleva en una cadena, o que va al hijo que lleva su nombre, o que se guarda junto al de ella. Decídelo antes del orden de elección y no dentro, y di el motivo en voz alta.

¿Cuánto hay que esperar antes de vaciar la casa de una persona muerta? Lo que quieras. La única excepción es una vivienda de alquiler, donde el recibo sigue corriendo y, en España, hay tres meses para avisar por escrito al propietario de quién se subroga; resuelve eso pronto y deja el armario para la primavera que viene.

No soy capaz de vaciar la habitación de mi madre. ¿Es normal? Sí, y a la mayoría de la gente se le va haciendo más llevadero. Si ha pasado un año y la puerta sigue cerrada porque no puedes abrirla, y no porque no quieras, cuéntaselo a un médico o a un servicio de atención al duelo: evitar los recuerdos de que la persona ha muerto es uno de los síntomas que el DSM-5-TR recoge en el trastorno de duelo prolongado, que en adultos no se diagnostica antes de los doce meses.

Comparte esto

CorreoWhatsApp

Every person has a legacy®

Comenzar